31 may. 2011

Carrera Liberty Seguros 2011

La cuarta edición de la carrera Liberty Seguros me trae muy buenos recuerdos y devuelve a mi cabeza sensaciones tan buenas acerca de porque volví a correr.

Después de unas intensas lluvias el viernes, el domingo, el sol salió resplandeciente y parecía anunciar un buen día. Fran y Carmen nos recogieron a las 7:50 de la mañana y fuimos hacia la C/ Goya. Allí recogimos el chip junto a Paco y su "Cachorro" (su cuñado) y practicamente nos dispusimos a calentar.

Es increíble como esta carrera ha ido creciendo poco a poco, desde su 2ª Edición que la sigo y es que gracias a su buen precio, excelente recorrido aunque duro y enorme organización, ha ido ganando adeptos y parece baticinar que será una de esas carreras que llegará a tener una participación ultramasiva.

Después de calentar, diversos tragos al Gatorade y me percató de que se me ha olvidado el SportBand, mi aférrimo compañero cronómetro. ¡Bien! ¡Soy un runner muy responsable!
Fran me deja el lector de su pulsómetro por si acaso me ayuda, pero da igual, he perdido el miedo al crónometro. Vamos a confiar en las puras sensaciones. Nos colocamos bastante bien en la linea de salida a unos 8 metros del arco y allí tengo un alegre encuentro con Jose Manuel, presidente de la A.D. Hortaleza de Atletismo y principal organizador del Trofeo y Carrera Menudos Corazones. Paco se coloca un poco por delante mía.  Fran y yo nos deseamos suerte. Hago estiramientos y algun salto en mi sitio para conservar la temperatura a pesar del buen tiempo que reinaba, unos grados menos que el año pasado, pero es que recuerdo que la edición anterior fue... ¡muy calurosa!

¡Pum! Tras varios minutos allí colocados lanzan el primer pistoletazo para que salgan los atletas en silla de ruedas y después de unos 30 segundos el segundo. ¡Pum! Allá vamos.

De nuevo una buena salida, que no solo me permite vislumbrar y saludar de nuevo a Carol sino que en cuestión de pocos segundos puedo correr a un ritmo realmente cómodo, colocado por el lateral izquierdo. Según nos vamos acercando al tunél de la Puerta de Alcalá, como un corredor fetichista, tengo la necesidad de ir por el mismo lado que en la edición anterior y me voy pasando al lateral derecho. Encuentro un ritmo cómodo por debajo de 4 min/Km y en el pequeño repecho del túnel, las buenas condiciones físicas, dan fuerza y aliento para el resto de la carrera. Comienza la Castellana, nuestro querido, alargado, engañoso y amado "falso llano". Poco a poco, y paso a paso, trato de olvidarme de los Km, del tiempo y como si de una meditación se tratará, intento vaciar mi mente y hallar ese "vacío" en la cabeza que tanto me ayuda. Voy mirando hacia la izquierda tratando de encontrar la pequeña y delgada silueta de Héctor, primero amigo y luego responsable en gran parte de la condición física de mi cuerpo. 


¡Fran a tope!

Llegado al avituallamiento, llevo un par de kilómetros con sequedad en la boca, a pesar de la buena hidratación y cojo una botella. Nada más dar el primer sorbo me atraganto e irónicamente el cuerpo, presa de un posible estado de alarma en el que me podía "jugar" la carrera empieza a alcanzar un estado de gracia incomprensible. El cuerpo sigue respondiendo bien, la respiración es perfecta y rítmica y pesar del atraganto no hay acuse de flato ni de nada parecido.

Encontrarme y ver a Héctor antes de girar en Concha Espina, represento algo muy grande para mí y una motivación enorme para subir esa cuesta y afrontar la carrera lo mejor posible. Su preocupación día a día por mi estado de forma se hace patente en cada uno de sus mails y por eso, su sola presencia y sus palabras inyectaron un punto importante de adrenalina en mi cuerpo. ¡Gracias Héctor!

Subo esa cuesta maldita recordando la edición pasada y deseando que esos mágnificos atletas "no pinchen" en ella con sus bólidos. Así es, no encuentro ninguno por el camino.
Subiendo a toda pastilla por c/ Goya · ¡Esto es entrar con Pensamiento Alegre!

Es cuando giro por Principe de Vergara cuando me pongo a hacer un esfuerzo mental más grande que físico. "Keep the faith" vuelve a la cabeza e imágenes de atras sobrevuelan la cabeza, alimentándola de motivación, de buenas sensaciones, de energía positiva. Entrecierro los ojos y me dejo llevar. Cuando menos me doy cuenta, no solo he cogido a otro grupo de corredores sino que voy ligero como una pluma (¡y no solo por la bajada!). ¡Qué maravillosa sensación! Me acompaña un compañero anónimo entonces (perdona que no recuerde ahora tu nombre) e intercambiamos palabras de lucha y ánimo. Al girar a la izquierda hacia Goya empiezo a sentir el "tonel" de adrenalina casi lleno a punto de desbordar. Así que decido abrir la válvula y a las palabras de "venga vamos", insto a mi compañero a seguirme y subo el ritmo en plena cuesta. Bendita adrenalina. 

Como no hacerlo bien, con este GRAN EQUIPO

Y bendito Pensamiento Alegre. Como un perrito casi enloquecido la busco entre el público a la derecha donde siempre espera para gritar y animarme. Allí esta, con su ojo fijo apuntándome. No hay nada más grande que ese momento. La válvula del "tonel" se hace corta para transportar la adrenalina generada en ese momento. Explotó, con alegría, con satisfacción y sabiendo que cruzo el arco de meta en 39:30 (¡dos minutos y medio menos que año pasado!). Fran logró ser sub '50 y menuda mejora de tiempo. Fue muy emocionante ver como le cambiaba la cara al ver el crono, ¡qué felicidad!




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Valoración final en
El Calidómetro

18 may. 2011

I Trofeo Menudos Corazones (10 Km y 5 Km)

Aquél domingo amaneció espléndido después de dos días de auténticos aguaceros en Madrid.
Como hecho adrede. Este domingo no podía hacer mal tiempo. El buen hacer se unió a una genial climatología. Allí estabamos, en Valdebebas, siempre conocido en tiempos pasados por mi familia como Las Cárcavas.

Iba algo inseguro, la casa esta en su fase final con la pintura y eso ha hecho que me pierda algunos entrenos. Por otro lado el optimísmo me decía que el descanso no me vendría mal. Héctor Carmona, nuestro nuevo "Mister", me recomendó correr la carrera de 5 Km.

Más de 1.500 atletas nos agolpamos por aquellos lugares. Dejado el "equipaje" a Vane y Carol nos dispusimos a calentar, Minki, Schumy y yo. Alegrón a primera hora cuando veo a La Legión de Trotones (¿dónde quedo eso de "3 trotones"? ¡Ahora sois muchos!), les saludo y me dan un buen rollo impresionante, todo caras alegres y amistosas. Terminado el calentamiento hago un par de progresivos y a coger sitio en la salida.

Se retrasa la salida algunos minutos, así que hago saltos estáticos y al rato ¡pum! pistoletazo y salida a la carrera. Cojo tan buena posición nada más salir que me situo a tan solo 20 metros del cabeza de carrera. Al primer kilómetro le pregunto a Juan Carlos de La Panda del muro que si no ibamos muy rápidos. La sensación de ligereza, algo de inseguridad sumada a la poca distancia del cabeza de carrera me hizo pensar en una futura pájara, y no dejarme llevar por la mejor referencia que nunca me ha fallado: las sensaciones. Así que mantengo el ritmo yendo muy, muy cómodo. Tras el único repecho de la carrera de 5 Km que disputaba llego al kilómetro 4 muy relajado y me pregunto "¿A que narices espero para darle caña?", y empiezo a subir el ritmo, cosa que debía haber hecho antes. Gano varios puesto y comienzo a ver el desvío de la carrera de 5 Km. Me huele muy de cerca que no voy a esprintar tanto como otras veces, el chaval que va delante mía me saca demasiado y me lamento de no haber apretado antes. Pero aprieto más. En la recta de llegada, miro a todos los lados y allí la veo. Estan Vane y Carol. Sin otro deseo más que de gratitud por estar en cada una de las carreras que he corrido, la señalo y le dedico la llegada.
17:34 en el crono de llegada y mejor marca personal en 5 Km.

 Smile energy!                              ¡Esta, va por por ti!
La organización se esmeró en hacerlo lo mejor posible. Hubo algunos fallos que estoy seguro se mejoraran, pero lo más importante es el entusiasmo y el "corazón" que se ha puesto en hacer de esta carrera algo grande.

Gracias Menudos Corazones por traernos una carrera al barrio y gracias Jose Manuel, por currartelo tanto tantísimo, por conocerte y porque con tan solo un par de ocasiones puedo afirmar que eres un tío muy grande.

¡Repetiremos!




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Valoración final en
 El Calidómetro

8 may. 2011

Maratón Popular de Madrid 2011

Se que esta entrada llega con retraso, pero quería ponerla. Aunque yo no "corría", significa mucho para mí.

Creo que a partir de ese momento, VOLVÍ A CORRER.

Fue uno de los motivos que me impulsaron a "regresar". No se si el más destacado pero si el motivo primario. Mi tío Toño me llamó allá por Diciembre del 2008 para decirme que llevaba tiempo corriendo y que iba a hacer la Maratón de Madrid. Qué si la corría con él. Inocente e ignorante de mí, le dije que si, que me lanzaba a ello. ¡A correr una maratón! "Menudo loco estaba yo", pienso ahora.

Por entonces empezé a moverme. Seguía tocando con Veintesegundos y trataba de hacer malabarismos para ver a Carol y entrenar un poquito. Recuerdo las pequeñas salidas, 40 minutos bastante axfisiado, tratando de hacer un ritmo controlado por el parque de Villarosa y esa primera vez en la que La Panda del Muro se cruzó conmigo.

En febrero de 2009 me hice un esguince jugando al fútbol. Tengo la suerte de no caer fácilmente en lesiones cuando corro pero eso no reza para mí en el fútbol. Ya recuperado volví a retomar las salidas y empecé con La Panda del Muro. En el fondo creo que sabía que no iba a llegar preparado al Maratón. En el fondo sabía que no lo iba a correr, de hecho, no tenía al 100% claro eso de volver a correr. Me faltaba tiempo. 

Fui a la Pasta Party con mi tío y con Carol y aquel ambiente, lleno de atletas traía recuerdos buenos. Aquello era una fiesta y empezaba a enseñarme todo lo bueno que me tenía reservado.

Llegó la maratón y evidentemente no la corrí. No estaba preparado, ni mental ni físicamente. Ni tampoco debía hacerlo. Pero recuerdo llegar al Retiro en vaqueros y chupa de cuero, y de repente ver aquella fiesta. Esa alegría, esa adrenalina, esa batalla interior de cada corredor, volvió a recordarme la alegría y felicidad que causaba el correr en mi. Y recuerdo bien aparecer a mi tío antes de enfilar el Retiro, con cara de llevar casi 42 kilómetros y sentir en mí una necesidad imperiosa de correr, de seguirle. Pero no podía, no iba vestido para la ocasión. Y sin embargo, corrí. No pude evitar correr y chillar a mi tío, animándole a seguir y diciéndole lo grande que era por todo lo que había hecho en la carrera. Le seguí a través del parque fuera del circuito como pude, durante un kilómetro, empapado en sudor y cuando llegó a la meta me fundí en un abrazo con él.
Creo que a partir de ese momento, VOLVÍ A CORRER.

Todo fue a partir de la Maratón de Madrid, y luego llego La Liberty y el resto de carreras. Schumy, Jesús... Creo que por eso, entre otras cosas, cada año cuando llega la Maratón acompaño a mi tío en la mitad del recorrido. Ya no es solo el placer de acompañarle ni por lo mucho que le aprecio, sino porque aquello va más allá que cualquier diezmil que haya podido correr. Las sensaciones generadas son impresionantes. Desde la cantidad de gente, a la cantidad de kilómetros. El ver a la gente volcada en animar a los corredores, el ver como los corredores se animan, la impresionante organización de la carrera...

Un auténtico "León" hasta el final · Nuestros "Pensamientos Alegres"

Este año, no acompañé solo a mi tío, Schumy vino con nosotros y creo que disfrutó tanto como yo. Mi tío pinchó en el kilómetro 33 aproximadamente. El gemelo izquierdo le jugó una mala pasada y tuvimos que andar varios kilómetros. Pero esa lucha constante le hizo llegar a donde debía: llegó a la meta, y no andando, jamás pensó que pudiera hacerlo ese día, pero su hija le emocionó saltando la barrera y fundiéndose en un abrazo con él mientras llegaban a la línea de meta. Enhorabuena tío, al final llegaste, y la manera en que lo hiciste, no fue nada fácil. 

Apoyo en todos los sentidos · Mi tío Toño, el héroe del día

Ese día no tocaba esprintar para mí. Las ganas eran intensas pero yo, debía quedarme al margen, no era mi día. Y al instante salte la valla para reunirme con Carol, menos preocupada  al vernos y fundirme en otro abrazo. Más que una crónica de carrera, esto es un recuerdo. Qué tenía que plasmar aquí. Sentía la necesidad de ello.

La Llamada del Maratón es muy fuerte. Cada año más, aunque siempre vuelva a sacar cabeza para decirme que todavía es pronto. Se que llegará el día que lo haga. El año pasado saboreé 20 kilómetros de él, este año 22.

Algún día la correré, pero aún no.